11 May 2010
Las personas que trabajamos en el sector socio-sanitario nos solemos preguntar con normalidad porqué las mujeres toxicómanas se acercan menos a nuestros recursos. Una de las respuestas a esta pregunta puede ser que, como se cita en algunos estudios, el consumo de drogas entre los hombres es mayor, pero el estigma social es superior en mujeres consumidoras, llevando un mayor sentimiento de culpa entre el colectivo femenino.
Si hacemos hincapié en el mundo de la exclusión social relacionado con el consumo de sustancias ilegales, nuestra experiencia nos dice que la mayoría de las mujeres que se acercan a nuestra entidad, ejercen la prostitución como método principal para conseguir dinero para subsistir: comprar droga, conseguir un alojamiento, alimentarse…. en muchas ocasiones no solamente para ellas sino también para sus parejas.
Nos consta que la línea de intervención que se lleva a cabo en los recursos socio-sanitarios que nos rodea, va encaminada a un empoderamiento de la mujer, pero al parecer en el mundo de la exclusión a pesar de que ponemos todo el empeño por parte de las entidades, hay unas reglas sociales (impuestas en su propio entorno) que nos dificultan poder realizar un trabajo con estas mujeres para que mejoren su situación.
Desde nuestro día a día, no cesamos en el intento de seguir trabajando para que estas mujeres consigan una mejor calidad de vida.




